
Se sentó al lado mío como si hubiéramos quedado para encontrarnos. “Mucho gusto, deja, te invito a otro café”. Se presentó como “Miguel” quedé anonadada con su mirada, su voz me cautivó, entonces conversamos. “No te he visto por aquí muy seguido”. “No, no soy de por aquí vengo por negocios luego me voy”, dijo Miguel. Charlé con un pérfido. “Hace tiempo ya no rezo, me dijeron que no existe, yo tengo mis pensamientos”. “No te preocupes, yo te entiendo, de hecho por eso estoy aquí, inténtalo yo guardaré tú secreto”. “Ahora me pregunto, ¿qué pasaría si muero mañana?, ¿A dónde iría mi alma?”... “Por eso no te preocupes, estarás bien tendrás un buen lugar abajo conmigo, ¡junto a todos tus seres queridos!” “Para eso necesitas unos requisitos, una listita de tus pecados favoritos y cuántas veces los cometes”. “No tengo uno favorito, todo me sale mal pero quizás habrá uno que utilizo más, la mentira” “Ahora te pregunto, ¿quieres vivir como uno más o prefieres algo mágico y lujoso?” “Te ofrezco, placeres, viajes, lujos y mucho más, te ofrezco vida sin preocupaciones ni tristezas”. “Sabes que quedas en deuda conmigo”. “Nada, nada de eso me interesa yo no quiero deberle a nadie, quiero conocerme más, no sé nada, no sé cuál es mi meta”. “¿Segura?” “Sí”. “Vale, ya no pierdo más tiempo, me voy con alguien con menos fortaleza”
“Pagas el café”…
interesante !
ReplyDelete